China prometió ayer la aplicación de cambios radicales en su sistema bancario estatal, incluso permitiendo la existencia de prestamistas privados, para apoyar a los empresarios necesitados de crédito y frenar los riesgos financieros.

 

 

 

Los analistas, entre ellos del Banco Mundial, afirman que se necesita en forma urgente reformar el sistema bancario chino, que actualmente otorga pocos préstamos al sector privado, a fin de mantener un nivel de crecimiento económico fuerte.

 

Los líderes comunistas que tomaron el poder el año pasado ya se comprometieron a apoyar a los empresarios que creen nuevos puestos de trabajo y promuevan la generación de riqueza en China, pero aún tienen que hacer cambios significativos.

 

La declaración de ayer esbozó una serie de áreas en las que Pekín prometió cambios, pero no dio más detalles ni tampoco un calendario.

 

En un comunicado conjunto, el banco central y los reguladores bancarios repitieron compromisos que ya habían formulado anteriormente para que las tasas de interés y otros aspectos de la banca estén orientados al mercado, una medida que -según los analistas- es necesaria para canalizar más crédito hacia las actividades productivas.

 

También se comprometieron a aumentar los préstamos a empresas pequeñas y medianas.

 

"Haremos intentos para permitir capital privado hacia la configuración de instituciones financieras, como bancos'', dijo el comunicado. Pero no dio ninguna indicación de cómo podría llevarse a cabo esta modificación.

 

Ese cambio, en realidad, es muy delicado desde el punto de vista político, pues el sistema financiero chino es la herramienta más poderosa con que cuenta el Partido Comunista para controlar la economía y apoyar la industria estatal, políticamente favorecida.

 

"No creemos que esto dé lugar a un cambio significativo a corto plazo en el sector bancario, pero lo vemos como un paso en la dirección correcta", dijo Zhang Zhiwei, economista de la consultora financiera japonesa Nomura, en un informe divulgado ayer.

 

Sin embargo, no se espera que el liderazgo chino aplique grandes cambios de política hasta después de una reunión del partido en el último trimestre del año, cuando se tomarán las decisiones sobre la estrategia a largo plazo.

 

El anuncio de ayer se produce en momentos en que hay señales de que puede ser débil la recuperación de la segunda economía mundial de su mayor depresión desde 2008.

 

El crecimiento económico cayó del 7,9% en el último trimestre del año pasado al 7,7% en el primer trimestre de este año.

Fuente : La Nación  07-2013

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