WASHINGTON.- Cuando esta semana Michelle Obama fue sorprendida por una chica que le pidió ayuda para que su padre encuentre trabajo estable , los norteamericanos asistieron, desde la solidaridad de la anécdota, a una nueva reafirmación del fenómeno que signa su comienzo de milenio . Esto es: el retroceso de su otrora poderosa clase media y la incertidumbre que eso le genera como sociedad.

 

 

 

"Es un signo más de lo que viven a diario millones de norteamericanos", dijo a LA NACION Peter Carsson, del American Institute for Development, (AID), al comentar el gesto que se convirtió en noticia y que puso humanidad a estudios coincidentes sobre el deterioro de la clase media en este país.

 

El último de ellos, un trabajo publicado esta semana por el diario The New York Times, según el cual el vecino Canadá desplazó a Estados Unidos por la prosperidad y dinamismo de su clase media.

 

"Luego de impuestos, los ingresos de la clase media canadiense, que se encontraban muy por debajo en el año 2000, ahora parecen mayores que en Estados Unidos", señala el informe.

 

De acuerdo con el mismo equipo de economistas, el dato se complementa con la evidencia de que también frente a Europa hay retroceso. "Los sectores más pobres de ese continente también ganan más que los pobres en Estados Unidos", afirma.

 

No son los únicos. Hay una seguidilla de datos estadísticos que apuntan tanto hacia el retroceso de la clase media como en el aumento de la desigualdad, según se desprende de los informes oficiales de las agencias de Censo y de Presupuesto.

 

Por caso, que un porcentaje muy reducido de la población se apropió del 95% del ingreso obtenido durante la recuperación entre 2009 y 2012 y que, en igual sentido, si bien Estados Unidos produce hoy más que nunca, los trabajadores llevan a casa el porcentaje más bajo de ese ingreso.

 

"Eso fue parte del reclamo en el que abrevó el movimiento Ocupemos Wall Street", recordó Carsson, en referencia a la protesta popular que, hace un par de años, se adueñó de plazas y de espacios públicos en varias ciudades del país, hasta que su clamor fue canalizado por las autoridades y se agotó en sí mismo.

 

Los efectos sociales, sin embargo, perduran. "Hay una serie de datos concretos que hablan del retroceso de las clases medias. Pero también existe una realidad intangible, difícil de medir, pero que habla de la incertidumbre generada por la inestabilidad", dijo a LA NACION Héctor Schamis, académico de la Universidad de Georgetown, con sede en esta ciudad.

 

Desde su perspectiva, uno de los más contundentes surge del quiebre del modelo según el cual "hasta hace poco, en Estados Unidos, se sabía que si uno estudiaba y se preparaba bien, luego prosperaría".

 

Hoy, dice, la realidad es muy distinta. "Lo único seguro que habrá luego de los estudios universitarios es una familia endeudada hasta las cejas. Nadie sabe hoy si eso es un camino al éxito, con el agravante de que la incertidumbre se traslade a los hijos, a los que el acceso a esa enseñanza se les dificultará más aún por la deuda pendiente de sus padres", describió.

 

El cuadro encaja con la idea de que pertenecer a la clase media no es solamente una cuestión de ingreso sino de identificación con cierto tipo de estudios, hábitos e intereses. No es lo mismo ser clase media en el campo que en sectores urbanos. Pero lo que tienen de común es una sensación de seguridad y de posibilidad de mejora, que hoy también flaquea.

 

DESCONFIANZA

 

"Mi familia siempre se consideró de clase media. Mi madre trabaja en el Pentágono y me ayudó a pagar mis estudios como terapista de medicina deportiva. Hoy, ella complementa sus ingresos con un empleo parcial en un almacén y yo dejé los estudios antes de terminar para conseguir dinero", dice Kathy Jackson, maquilladora en un canal de televisión local.

 

"Si antes la clase media de este país se caracterizaba por la sensación de seguridad, hoy lo es por la certeza de que no puedes confiar en un solo ingreso", sentenció Jackson.

 

Desde que asumió, hace cinco años, el presidente Barack Obama no hace más que predicar en favor de una mejora de la clase media y de la lucha contra la "desigualdad creciente".

 

Una prédica que lo llevó a alabar al papa Francisco y que, por el contrario, le trajo un dolor de cabeza con el gobierno de Cristina Kirchner cuando en noviembre último, tal como reportó LA NACION, afirmó que no quería para su país "una desigualdad como la de la Argentina", a la que, de paso, comparó con la isla caribeña de Jamaica. Más allá de eso, si su objetivo fue asegurar la economía para la clase media, la tarea aún está pendiente.

 

LA GIRA DE OBAMA, CON EVASIVAS

 

Barack Obama finalizó ayer en Tokio la primera etapa de su gira asiática con el mal sabor que deja una tarea sin terminar: debió mantenerse evasivo en cuestiones territoriales para contentar a Japón sin herir a China y no logró su tan deseado acuerdo sobre el Tratado de Libre Comercio Transpacífico. El proyecto involucra a otros diez países y es rechazado por Japón por asuntos arancelarios y de política interna. Tras una visita de Estado de 36 horas, la primera de un presidente norteamericano en 18 años, Obama partió con destino a Seúl.

 

CAMBIOS EN EL INGRESO

 

18.700 dólares

 

Era el ingreso anual per cápita promedio en Estados Unidos en 2010, una cifra que los canadienses ya superaron.

 

0,3% leve suba

 

El ingreso promedio de los norteamericanos creció ese porcentaje desde 2000, mientras que el de los canadienses y los británicos se incrementó en un 19,7% en el mismo período.

 

Fuente: La Nacion.com