Miles de Argentinos pasarán esta semana por el 6° Salón del Automóvil. Se encontrarán con una puesta en escena impecable de todas las terminales y de algunas marcas que traen sus autos al país. Diseño, color, música, brillo y shows; un anfiteatro romano en el que los protagonistas son los autos.

 

 

 

No es para menos; la industria automotriz, gran responsable del crecimiento o de la caída de la actividad industrial, se apresta a vivir un año récord en ventas y en producción. Sólo por poner números al boom que se da en la Argentina. En 2002, el peor año de las últimas décadas, se vendieron 97.000 unidades cero kilómetro. El mes de mayo, según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), se patentaron 92.035 vehículos. Dicho de otra manera, todo lo que se patentó en 2002 es prácticamente similar a lo que vendieron las concesionarias el mes pasado.

 

Pero claro, la Argentina y sus bemoles no dejan de preocupar ni siquiera a la industria vedette. ¿Qué cosas preocupan a los ejecutivos de las terminales locales? Todos hablan de una palabra: competitividad. Los CEO de las automotrices no suelen ser hombres de muchas palabras, pero detrás del concepto engloban la inflación, la falta de crédito para invertir, los aumentos de los costos internos y la dificultad que tienen para desarrollar cadenas de valor cada vez más competitivas. Hay otra preocupación a largo plazo y que desvela a los que miran la proyección de la industria automotriz de la Argentina: el Mercosur.

 

"El Mercosur es la base de sustentación de la industria automotriz argentina; las trabas al comercio intrazona no deben extenderse en el tiempo porque generan incertidumbre y restan a nuestro sector nuevas alternativas y nuevas asignaciones de modelos, para producir y generar empleo", dijo el jueves el presidente de Fiat Auto Argentina, Cristiano Rattazzi, también número uno de la Asociación de Fábricas de Automotores.

 

Justamente los temas en el Mercosur no dejan de preocupar. Los desencuentros bilaterales entre la Argentina y Brasil, potenciados en los últimos tiempos, encuentran a la industria automotriz local con una dependencia muy grande del socio mayor del Mercosur.

Según datos de Abeceb, una consultora que sigue muy de cerca los números del sector, en 2002 Brasil era el destino de 38 de cada 100 autos que se fabricaban en el país, 27 se vendían en el mercado interno y 35 iban a otros países. En 2012 la ecuación cambió y el 44% de los autos que salen de las terminales locales terminan en Brasil. El mercado interno ya absorbe 46% de los autos y el resto del mundo apenas compra 10% de la producción local.

 

Esa dependencia con Brasil es justamente una de las debilidades de la industria argentina. Claro que la performance del mercado interno logra disimular la falta de alternativas que tienen los autos fuera del Mercosur. "Los autos en la Argentina están baratos y el actual contexto inflacionario favorece nuestras ventas", dijo Rattazzi. No son pocos los que cuentan que el cepo cambiario terminó de darle un fuerte impulso al sector. "Parte de los argentinos selecciona al auto como ítem de inversión", dijo el día de la inauguración del Salón el CEO de PSA Peugeot Citroën, Carlos Gomes.

 

Justamente la falta de alternativas para resguardar el valor de la moneda motivó que se vea a los autos como un refugio, especialmente para la clase media. Algo de eso se ve en el Índice de Confianza al Consumidor, que elabora el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la UTDT, la predisposición para la compra de bienes durables aumentó en junio 3,7% respecto del mes anterior. "El componente se explica principalmente con una mayor predisposición a la compra de automóviles y casas (+6,1%)", dice el trabajo.

 

Abeceb da cuenta de que hay margen para abastecer a los miles de argentinos que compran autos nuevos. Según sus datos, la industria tiene capacidad como para fabricar 1.208.000 unidades por año, de la que se utiliza 63 por ciento.

 

Este año habrá casi un millón de autos nuevos en las calles. Es hora de que los gobiernos empiecen a diseñar políticas capaces de lograr que esos vehículos circulen y no que permanezcan horas embotellados.

 

LA ARGENTINA, EN DEUDA CON LOS AUTOS HÍBRIDOS

 

Los que pasen por el Salón del Automóvil, que se levanta en La Rural y que permanecerá abierto hasta el 30 de junio, podrán encontrarse con varios autos híbridos. Esa tecnología ya está disponible en el mundo y varias automotrices ya los fabrican en serie. En casi todos los países, los gobiernos fomentan el uso de estos autos, que suelen ser más caros, con incentivos fiscales. Sin embargo, la Argentina no ha promovido ninguna medida que los haga más atractivos. Sólo Toyota comercializa el Prius, pero como se fabrica fuera del Mercosur, tiene un arancel de 35 por ciento para venderse localmente..

Fuente: La Nación 06-2013

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