Es época de alegría, o en cualquier caso, de pasar un montón de tiempo en los centros comerciales. También es, tradicionalmente, un momento para reflexionar sobre la precaria situación de los que son menos afortunados que uno, como por ejemplo la persona que está al otro lado de la caja.

 

 

Cuando se pasa algún tiempo con los funcionarios de la administración monetaria, una palabra que se oye con frecuencia es “normalización”. Muchos de ellos, no todos, aceptan que no es momento de tacañerías, y que en estos tiempos el crédito debe ser accesible y las tasas de interés, bajas. No obstante, los hombres de negro esperan impacientes el día en que podrán volver a su actividad normal y aguar la fiesta en cuanto empiece. Pero ¿y si el mundo en el que vivimos desde hace cinco años fuese la nueva normalidad? ¿Y si las condiciones de cuasi depresión van camino de mantenerse, no uno o dos años más, sino décadas?

 

El viernes, Standard & Poor's (S&P), la agencia de calificación crediticia, rebajó la calificación de Francia. La decisión ha sido noticia, y muchas crónicas indican que Francia está en crisis. Pero los mercados se han mostrado indiferentes: el coste de los préstamos franceses, que está casi más bajo que nunca, apenas varió.

Hubo un tiempo en que si uno andaba por ahí gritando “el fin está cerca” le tildaban de chiflado, alguien a quien no se podía tomar en serio. Hoy día, sin embargo, todas las personas de bien van por ahí advirtiendo del desastre que se avecina. De hecho, uno tiene prácticamente que sumarse a las fantasías del apocalipsis fiscal para que lo consideren respetable.

La Administración vuelve a funcionar y no hemos suspendido pagos. Vuelven los tiempos felices, ¿no es así?

La protección normativa del trabajador que está en relación de dependencia tiene una aplicación amplia, pues no se limita a una categoría determinada de trabajadores, sino que abarca a sus diversos niveles, incluso aquéllos que ocupan puestos importantes en las empresas y desempeñan funciones de dirección en representación del empresario, titular de la empresa. Esta amplitud del derecho del trabajo fue destacada por la doctrina, que señaló la heterogeneidad del grupo social de los trabajadores (Krotoschin, Ernesto, Tratado Práctico de Derecho del Trabajo, Bs. As, 1981, p. 11) Sin embargo, esa extensión no ha impedido que se establecieran matices de regulación respecto de ciertos trabajadores

Llegados a este punto, la crisis del sistema de Gobierno estadounidense ha cobrado viva propia. Algunos republicanos dicen ahora abiertamente que quieren concesiones a cambio de reabrir el Gobierno y evitar la suspensión de pagos, no porque tengan algún objetivo político en mente, sino simplemente porque no quieren tener la sensación de “que se les falta al respeto”. Y no se vislumbra el final de todo esto.

Robert Benmosche, el consejero delegado de American International Group, dijo una estupidez el otro día. Y deberíamos alegrarnos, porque sus comentarios contribuyen a poner de relieve un coste importante pero rara vez mencionado de la desigualdad extrema de las rentas: el ascenso de un grupo pequeño pero poderoso de individuos a los que solo se puede describir como sociópatas.

Por diferentes motivos, desde un primer momento los precios de transferencia en Argentina se han caracterizado por un alto nivel de litigiosidad entre los contribuyentes y la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), siendo nuestro país uno de los cuales se destaca por la gran cantidad de fallos sobre esta materia que comienzan a conocerse.

Durante los últimos diez años, Turquía y Brasil fueron ampliamente celebrados como países con desempeños económicos estelares; mercados emergentes con una creciente influencia en el escenario internacional. Sin embargo, en los últimos tres meses, ambos países se han visto paralizados por enormes protestas que expresan un profundo descontento con el desempeño de sus gobiernos. ¿Qué es lo que está pasando y habrá más países que experimenten convulsiones similares?

Otro BRIC que se estrella. La verdad es que nunca me ha gustado demasiado el concepto BRIC (Brasil, Rusia, India y China): Rusia, que esencialmente tiene una economía basada en el petróleo, no pertenece a este grupo en absoluto, y existen grandes diferencias entre los otros tres. Así y todo, resulta difícil negar que India, Brasil y varios países más experimentan ahora problemas similares. Y esos problemas compartidos definen la crisis económica del día.