Si, cuando faltan dos días para que termine, a 2013 se lo empieza a recordar como un año intenso, es probable que 2014 deje el mismo sabor. La acumulación de tensiones políticas de los últimos meses -los resultados electorales desfavorables para el kirchnerismo, los cambios de gabinete sin demasiado impacto de fondo, la crisis energética indisimulable en estos días-, sumada a la inflación y la conflictividad sindical, abre un escenario de interrogantes para el año que viene: después de su omnipresencia, trocada ahora en ausentismo,

 

Esta es una historia de tres minas de dinero. También es una historia de retroceso monetario, de la extraña resolución de mucha gente en dar marcha atrás a varios siglos de progreso.

 

Es época de alegría, o en cualquier caso, de pasar un montón de tiempo en los centros comerciales. También es, tradicionalmente, un momento para reflexionar sobre la precaria situación de los que son menos afortunados que uno, como por ejemplo la persona que está al otro lado de la caja.

 

 

Cuando se pasa algún tiempo con los funcionarios de la administración monetaria, una palabra que se oye con frecuencia es “normalización”. Muchos de ellos, no todos, aceptan que no es momento de tacañerías, y que en estos tiempos el crédito debe ser accesible y las tasas de interés, bajas. No obstante, los hombres de negro esperan impacientes el día en que podrán volver a su actividad normal y aguar la fiesta en cuanto empiece. Pero ¿y si el mundo en el que vivimos desde hace cinco años fuese la nueva normalidad? ¿Y si las condiciones de cuasi depresión van camino de mantenerse, no uno o dos años más, sino décadas?

 

El viernes, Standard & Poor's (S&P), la agencia de calificación crediticia, rebajó la calificación de Francia. La decisión ha sido noticia, y muchas crónicas indican que Francia está en crisis. Pero los mercados se han mostrado indiferentes: el coste de los préstamos franceses, que está casi más bajo que nunca, apenas varió.

Buenos Aires, 15 de Noviembre de 2013

En el mes de abril de 2012 la AFIP, mediante la RG N° 3312 actualizó y amplió un régimen ya existente referido al suministro de información sobre fideicomisos. Además de los fideicomisos –financieros y no financieros- constituidos en el país y regidos por la Ley 24441, se agregaron los fideicomisos, figuras fiduciarias, trusts o de naturaleza jurídica equivalente, constituidos en el exterior, siempre que alguno de los participes (fiduciario, fiduciantes o beneficiarios) fueran residentes en nuestro país.

 Buenos Aires, 5 de Noviembre de 2013

 

La Administración Federal de Ingresos Públicos estableció un nuevo Codificador de Actividades Económicas el que tendrá que utilizarse para clasificar a las actividades de cada contribuyente, mediante la RG Nº 3537 publicada en el Boletín Oficial el 1/11/2013.

Hubo un tiempo en que si uno andaba por ahí gritando “el fin está cerca” le tildaban de chiflado, alguien a quien no se podía tomar en serio. Hoy día, sin embargo, todas las personas de bien van por ahí advirtiendo del desastre que se avecina. De hecho, uno tiene prácticamente que sumarse a las fantasías del apocalipsis fiscal para que lo consideren respetable.

La Administración vuelve a funcionar y no hemos suspendido pagos. Vuelven los tiempos felices, ¿no es así?

La protección normativa del trabajador que está en relación de dependencia tiene una aplicación amplia, pues no se limita a una categoría determinada de trabajadores, sino que abarca a sus diversos niveles, incluso aquéllos que ocupan puestos importantes en las empresas y desempeñan funciones de dirección en representación del empresario, titular de la empresa. Esta amplitud del derecho del trabajo fue destacada por la doctrina, que señaló la heterogeneidad del grupo social de los trabajadores (Krotoschin, Ernesto, Tratado Práctico de Derecho del Trabajo, Bs. As, 1981, p. 11) Sin embargo, esa extensión no ha impedido que se establecieran matices de regulación respecto de ciertos trabajadores

Llegados a este punto, la crisis del sistema de Gobierno estadounidense ha cobrado viva propia. Algunos republicanos dicen ahora abiertamente que quieren concesiones a cambio de reabrir el Gobierno y evitar la suspensión de pagos, no porque tengan algún objetivo político en mente, sino simplemente porque no quieren tener la sensación de “que se les falta al respeto”. Y no se vislumbra el final de todo esto.