En la India, se ha establecido una distinción conceptual entre la silvicultura de producción (hasta ahora limitada principalmente a las reservas forestales) y la silvicultura social (tierras dispersas donde es posible el cultivo de árboles).

Efectivamente, la silvicultura social forma parte integral de la filosofía de Ghandi de crecimiento económico y desarrollo de la comunidad. Propugna una economía en la cual se habilitan los actuales recursos inexplotados de tierras y aguas, que poseen individuos o comunidades, para fines mejores dando trabajo a la gente sin empleo. Los beneficios sociales que esto genera y los recursos adicionales que se crean pueden servir de sucesivos peldaños hacia la autosuficiencia.


Los objetivos de la silvicultura social, tal y como los define la Comisión Nacional de Agricultura (NCA, 1973) son: (a) el suministro de leña para reemplazar la boñiga de vaca como combustible; (b) el suministro de maderas de pequeñas dimensiones; (c) el suministro de ramón; (d) la protección de los campos dedicados al cultivo agrícola contra el viento y la erosión del suelo, y (e) la creación de bosques para recreo y embellecimiento rural. Sus elementos principales son: la silvicultura en fincas agrícolas; la silvicultura rural y la silvicultura urbana. En términos generales, los objetivos son casi idénticos pero, aunque las diferencias son muy sutiles, merece la pena examinarlas.

La silvicultura en fincas agrícolas

La silvicultura en fincas agrícolas tiende al cultivo de árboles en asociación con el cultivo agrícola. Prevé la introducción en la economía de la India de una revolución verde. Actualmente, la economía rural del país resulta desequilibrada, ya que se producen alimentos pero no se provee combustible. Esto conduce inevitablemente al empleo improvisado de la boñiga de vaca como combustible para la cocción de alimentos y la calefacción, lo que equivale a dar con la mano izquierda lo que se recibe con la derecha. La boñiga de vaca mezclada con hojarasca y hojas verdes forma un estiércol vital para el suelo. Su escasez o ausencia del campo priva al suelo de fósforo, potasio y nitrógeno y menoscaba gravemente la fertilidad del mismo. Según las estimaciones, más de 458 millones de toneladas de boñiga húmeda se sustraen anualmente de las tierras rurales. A razón de 5 toneladas por hectárea, esta cantidad podría fertilizar 91 millones de hectáreas de tierra. En el supuesto de un rendimiento adicional de 5 quintales de alimentos por hectárea, se calcula la pérdida de alimento resultante en 45 millones de toneladas al año, por un valor de 36000 millones de rupias (unos 4,5 millones de dólares EE.UU.) (Srivastava y Pant, 1979). La silvicultura en las fincas agrícolas se propone evitar esta pérdida y convertirla en una ganancia anual positiva: su objetivo principal es la creación de recursos de leña dentro de la propia finca, dejando libre la boñiga de vaca para su legítimo empleo como fertilizante.

La silvicultura en fincas agrícolas se propone también aliviar las condiciones de vida del agricultor permitiéndole autoabastecerse de leña, maderas de pequeñas dimensiones y ramón. Permite obtener beneficios de la venta de la leña y el ramón sobrantes y conseguir la estabilidad del suelo, la conservación de la capa freática y la protección contra los daños de la erosión eólica.

Los árboles plantados en los linderos de las fincas sirven de cercas de protección y de cortinas cortavientos. Los cortavientos, cuando se plantan juiciosamente, son barreras eficaces contra las tormentas de arena, lo que permite mantener la fertilidad del suelo. Un ejemplo notable de esta estrategia puede verse en el distrito de Mohindargarh en el Estado de Haryana, donde la plantación sistemática de cortavientos ha interrumpido prácticamente la intrusión de arenas de Rajasthan. En este sentido también se ha realizado una labor espectacular en los Estados de Gujarat, Tamil Nada y Rajasthan.

Lo que se busca es incrementar los múltiples beneficios que la silvicultura en fincas agrícolas reporta a la economía rural sin menoscabo para la productividad normal del campo. Para lograrlo, tiene vital importancia una sensata elección de las especies por plantar y un buen trazado de árboles y de cultivos agrícolas. La planificación dependerá de varios factores: el tipo de suelo, la pluviosidad, la temperatura, la humedad del suelo y las condiciones del viento.

Pero la revolución verde no podrá prosperar si antes el agricultor no ha logrado autoabastecerse de combustible, forraje, estiércol y madera de construcción de pequeñas dimensiones. Es primordial educar al agricultor y al aldeano acerca de la función benéfica de la silvicultura como auxiliar de la agricultura. Hay que explicarles que está en sus manos la salvación contra una economía desequilibrada. La doctrina de la silvicultura en fincas agrícolas tiene que divulgarse por todo el país, llegando así a la población rural y creando la necesaria comprensión y aceptación.

Las operaciones que entraña la silvicultura en fincas agrícolas son, en general, sencillas y directas. Todo lo que tiene que hacer el agricultor es plantar especies de árboles adecuadas para su finca evitando la intrusión indebida entre los cultivos de campo y los árboles. Este tipo de cultivo dual no excluye que el agricultor tenga que levantar estacionalmente sus cosechas. Sin embargo, cuando se trata de cultivos arbóreos tendrá que aguardar a que termine el ciclo de crecimiento para obtener beneficios monetarios y materiales. La duración de un ciclo oscila entre 5 y 10 años. Una vez completado, el rendimiento y los beneficios tendrán también carácter anual.

Existen ciertos prejuicios sobre la silvicultura en fincas agrícolas, que se basan más en la ignorancia que en la realidad. Por ejemplo, el que los árboles albergan pájaros que causan daños a los cultivos alimentarios, o que la sombra de los árboles perjudica al crecimiento del cultivo, o que los árboles hacen bajar el nivel freático debido a una transpiración excesiva.

Estas ideas falsas no desaparecerán si se las deja perdurar. Para combatirlas es esencial divulgar la verdad deliberada y constantemente, cosa que puede lograrse mediante conferencias, emisiones radiofónicas agrícolas, reuniones en las aldeas y otras actividades parecidas.

Mientras tanto, vale la pena poner en claro algunas de las dudas existentes y, en primer lugar, la referente a los pájaros. Estos son una barrera natural contra insectos dañinos, plagas, ratas y demás sabandijas, ya que se alimentan de insectos, gusanos y orugas perjudiciales para la vegetación. Las orugas devoran al día un peso de hojas doble del suyo propio. La voracidad de las langostas es legendaria. Algunas aves tales como la cigüeña blanca no sólo infligen fuertes pérdidas a las orugas y langostas sino también desentierran y devoran las puestas de insectos. Muchas aves tales como el Pastor roseus se alimentan y alimentan a sus crías exclusivamente con insectos. Un ornitólogo alemán calcula que una sola pareja de paros con su progenie destruyen todos los años por lo menos 120 millones de huevos de insectos, o sea, 150000 orugas y larvas. Los búhos, águilas, halcones y demás aves de presa son los agentes de la naturaleza que controlan el crecimiento de las ratas y de otros roedores.

La idea de que la sombra de los árboles es nociva para los cultivos puede en ciertos casos ser exacta. Los experimentos realizados en gran escala en Ucrania, en la U.R.S.S., han demostrado que las pérdidas agrícolas debidas a los árboles se contrarrestan al cabo de dos años, en el caso de los álamos, y en cinco años, en el caso de los robles, y que a la larga se produce un aumento de peso del herbaje y un mayor rendimiento del trigo. Sin embargo, para evitar todo conflicto entre la sombra de los árboles y los cultivos de campo, es importante llegar a un buen equilibrio entre ambos: la mejor solución es una elección apropiada de las especies de árboles para la finca y un espaciamiento correcto.

Los árboles no rebajan el nivel freático, sino que recargan el agua freática durante los monzones, mediante infiltración. En Punjab, Haryana y Uttar Pradesh, donde se ha plantado Eucalyptus tereticornis a lo largo de los caminos, en las riberas de los canales y los lindes de los campos, se están obteniendo grandes cosechas de trigo con resultados alentadores. No es fácil disponer de datos científicos sobre el consumo de agua habitual de los árboles y de los cultivos agrícolas. Para tranquilizar a los agricultores pueden resultar útiles estudios sistemáticos sobre esta cuestión. En todo caso, los agricultores que sientan prejuicios contra cualquier especie particular de árboles pueden plantar otra especie. La plantación linear de Syzygium cuminii (jamun) en los lindes de los campos en el distrito de Saharanpur, en Uttar Pradesh; de Dalbergia sissoo (shisham) en las lomas de los campos en el oeste de Dinajpur; de eucalipto en Punjab y Haryana, y de Casuarina equisetifolia en los suelos arenosos del Estado de Orissa y en el Sur no han revelado daños importantes a los cultivos de campo atribuibles a los árboles. En estas zonas la plantación de árboles es una costumbre muy antigua.

El bosque en fincas agrícolas de Vatava en Gujarat ha demostrado que aumenta mucho la capacidad de absorción del agua del suelo en las zonas plantadas de árboles. En 1976, en este bosque el suelo absorbió en unas pocas horas 304 mm de lluvia, mientras que en una finca vecina sin árboles la lluvia permaneció cuatro a cinco días sin absorber (Srivastava y Pant, 1979). Esto demuestra que los árboles recargan eficazmente el agua del subsuelo mitigando la densidad de transpiración en comparación con los cultivos estacionales.

Los agricultores pueden producir la madera, leña y árboles forrajeros que necesitan a lo largo de los linderos de sus campos, y en los eriales y tierras marginales donde ahora no se practica cultivo alguno. En conjunto, estos lindes de fincas ocupan una enorme superficie de tierra. La superficie total de tierras cultivables en los Estados de Uttar Pradesh, Haryana y Punjab, se calcula en 34047000 ha. Aunque sólo el 1% sean linderos, esta extensión aún improductiva representa unas 340470 ha, o sea 3404,7 km2 de tierra aprovechable para cultivar más de 90769 millones de árboles.

El agricultor puede hacer crecer estos árboles de forma que se ajusten a su propia economía. El abrigo que ofrecen puede utilizarse para proteger a vacas y tractores, así como acondicionadores del aire, etc.

Los recursos de los departamentos forestales o de los gobiernos estatales son demasiado limitados para poder financiar los proyectos de plantación en tierras privadas. Este tipo de proyectos tiene, por consiguiente, que correr a cargo de cada agricultor. Un árbol constituye a la vez una factoría y un artículo de consumo. Es una factoría regido principalmente por la naturaleza para el hombre. Si el agricultor planta árboles en los linderos y otras tierras no cultivables de su finca así como en torno a ella, podrá generar un valioso capital a un costo prácticamente insignificante. Al cabo de unos cuantos años, un brinzal de un valor de 10 a 15 paisas (0,01 a 0,02 dólares EE.UU.) se convertirá en un árbol que valdrá 40 a 80 rupias (5 a 10 dólares).

Los árboles son un cultivo comercial que ofrece claras ventajas en comparación con los cultivos comerciales agrícolas tradicionales: el producto no es perecedero. Cuando el propietario no consiga el precio que pretende, no necesita cortar sus árboles que continuarán creciendo, y siempre podrá venderlos cuando las condiciones del mercado sean más favorables. En el caso de los cultivos comerciales agrícolas, el agricultor no tiene más solución que cosecharlos cuando están listos, cualesquiera que sean las condiciones del mercado.

La silvicultura rural

La silvicultura rural se identifica también como silvicultura divulgadora. Abarca las actividades forestales que, en beneficio de la población rural, se realizan en las tierras comunales y en las aldeas, en bosques de gradados, bordes de carretera, vías férreas, orillas de canales, etc. También incluye la restauración de zonas abandonadas tales como antiguas canteras, minas, obras de construcción de carreteras, tejares, etc.

LA BOÑIGA DE VACA SE SECA AL SOL Y SE USA COMO COMBUSTIBLE - la silvicultura social puede terminar con esta práctica

Los objetivos de la silvicultura rural son, en conjunto, idénticos a los de la silvicultura en fincas agrícolas, ya que satisfacen las necesidades de la población rural. Sin embargo, existe una diferencia importante: la propiedad de la tierra. En la silvicultura en fincas agrícolas la tierra suele ser de propiedad privada e individual, mientras que en la silvicultura rural la tierra es de propiedad comunal. Esto plantea problemas específicos de protección y de ordenación, que exigen la participación de toda la comunidad para la realización efectiva del proyecto. Esta participación sistemática de la población rural en las actividades forestales pondrá de relieve las múltiples ventajas del cultivo de árboles para obtener alimentos, forrajes y productos secundarios. El objetivo primordial de todo programa de silvicultura rural es permitir a los campesinos superar la pobreza y la ignorancia y ayudarles a auto abastecerse gracias a la plantación de árboles.

Mediante los recursos arbóreos se pueden crear varias industrias artesanales destinadas a la fabricación de seda, aceite de semilla, miel, muebles caseros con la madera y el bambú, productos lácteos basados en el ramón de los árboles, curtiduría a partir de cortezas, semillas, hojas, etc.

La silvicultura social tiene por objetivo cultivar árboles en todos los terrenos disponibles: bien sea aislados, en bosquetes o en fajas. Actualmente, los recursos de tierras improductivas consisten en bordes de carreteras, caminos o vías férreas, orillas de canales y zanjas de avenamiento. Estas tierras representan más de 902000 ha que pueden plantarse con provecho. Entre otras tierras improductivas cabe citar: las orillas de los ríos, las zonas degradadas de las aldeas, los barrancos, pantanos, terrenos de cremación y recintos de escuelas, colegios, hospitales, edificios, etc. De los 75 millones de ha clasificadas como bosque en la India, una proporción importante son masas decrépitas que necesitan renovación. Al mismo tiempo, hay 220 millones de personas, especialmente en las zonas rurales, que viven por debajo del límite de la pobreza porque no encuentran empleo o están subempleadas. Con los debidos incentivos y capacitación se puede emplear a estas personas improductivas con provecho para la forestación de muchísimos terrenos rurales que todavía están sin explotar.

Se puede afirmar que por cada hectárea que se planta se crean empleos equivalentes a 150 a 500 días-hombre en las zonas rurales durante los tres primeros años. Más tarde, las cortas darán empleo con un mayor nivel de ganancia y se duplicará el número de días-hombre. Se trata de empleos secundarios en la elaboración de las maderas y demás productos forestales, que no se toman en cuenta debido a su extensa concatenación progresiva.

La plantación de bosquetes o fajas en las zonas de aldea es también viable desde el punto de vista financiero. El análisis costo-beneficio de algunas plantaciones en los bordes de caminos y aldeas de Gujarat y Haryana demuestran que éstas dan una tasa de rendimiento financiero interno, excluido el alquiler de la tierra, que varía entre un 7%, en los peores suelos salinos, y un 32% en las zonas buenas (Srivastava y Pant, 1979).

La silvicultura urbana

La silvicultura urbana tiene un doble objetivo: disponer de árboles en la misma puerta de las habitaciones de la gente y embellecer el medio ambiente local. Para ello se plantan árboles de especies ornamentales que florecen y fructifican en diferentes épocas del año a lo largo de los caminos y riberas de canales, cerca de las ciudades, aldeas y aglomeraciones urbanas. La silvicultura urbana se propone embellecer los centros residenciales, carreteras y solares y crear huertos en ciudades y aglomeraciones urbanas. El parque de Borivali en Bombay, el bosque de Kukrail en Lucknow y el parque de Banargatta en Bangalore son ejemplos de este tipo de plantaciones. Son lugares de sano esparcimiento público y gozan de gran popularidad entre la población urbana.

La silvicultura social es parte integrante de la política gandhiana de expansión económica y desarrollo de la población.

El Estado de Gujarat ha adoptado decididamente la silvicultura social. Se fomenta la toma de conciencia de la importancia del árbol por medios culturales. Algunas ceremonias sociales, como las bodas, y religiosas, como la ceremonia del cáñamo, van precedidas de la plantación de árboles. También se han establecido convenciones forestales muy peculiares e interesantes; por ejemplo, cada recinto residencial ha de tener obligatoriamente cinco árboles para obtener la aprobación del plano y el permiso de empezar la construcción. Se prohibe la corta de los árboles jóvenes y en crecimiento, e incluso el trazado de las carreteras se desvía para evitar la corta de árboles. Todas las ceremonias sociales presididas por el gobernador, los ministros o personas importantes van invariablemente precedidas por ritos de plantación. Las ceremonias religiosas también se señalan por esta actividad.

Para estimular la plantación de árboles, un jefe religioso, el Pandit Shamboo Maharaj, se ha ofrecido a recitar gratuitamente el «Mahabharat Katha» siempre que un propietario de campo plante 500 árboles. El «Mahabharat Katha» dura de cinco a seis días. El Pandit Shamboo Maharaj tiene gran fama como narrador. Su ofrecimiento ha impulsado a muchos agricultores a plantar árboles. Otro tanto han hecho algunas organizaciones sociales, pero ya en gran escala. Todas estas actividades han contribuido a crear en la gente la conciencia del árbol y un verdadero deseo de transformar el medio monótono en que viven en un ambiente verde y hermoso.

Proyectos piloto

Muchas instituciones docentes - escuelas, colegios, universidades e instutos politécnicos - han creado en sus solares y terrenos adyacentes parcelas plantadas por sus alumnos. Los programas de embellecimiento forestal urbano que realizan los educandos en sus horas libres son dignos de verse. El Departamento de Bosques ha iniciado planes para la crianza de plantas de vivero basados en el trabajo voluntario de los escolares. Estas actividades no son incompatibles con las actividades académicas. En 1977, 54 escuelas distribuidas por ocho distritos del Estado de Gujarat criaron 466500 plantitas. En 1978, eran 84 las escuelas que aplicaban este programa. El Departamento de Bosques provee las semillas, bolsas de polietileno, etc. y compra los arbolillos producidos a un precio nominal de 15 paisas (0,02 dólares EE.UU.) por unidad. El dinero que se recauda de esta forma se utiliza para prestar ayuda a los niños pobres, la compra de libros, excursiones a lugares de interés, etc. La repercusión socioeconómica de esta actividad es más profunda de lo que parece, ya que lo que en realidad hace el Departamento de Bosques es despertar en los ciudadanos del mañana la conciencia de la importancia del árbol y de las nobles aspiraciones de la revolución verde. Si cada alumno del país plantase 10 arbolitos al año, se podrían criar más de 770,5 millones de plantitas anualmente.

En varias ciudades de la India, las aguas negras plantean graves problemas de contaminación. El Departamento de Bosques ha establecido ingeniosamente fajas o cortinas de abrigo en torno a estos lugares nocivos. Las aguas negras sirven para regar las especies arbóreas y los componentes sólidos constituyen un valioso estiércol orgánico para fertilizar los campos. También los árboles absorben los gases fétidos que emanan los pozos negros.

Los resultados conseguidos por las Fuerzas de Policía Estatal de Saijpur, Ahmedabad, bajo la dirección del Departamento de Bosques, son dignos de mención. Desde 1973, están plantando con árboles las partes improductivas, cerca de 8 ha de las 27924 ha de tierras del campamento.

Los soldados del ejército han plantado durante los festivales del árbol 28404 plantitas suministradas por el Departamento de Bosques. Del riego, cuidado y vigilancia de las plantas se ocupan los soldados en sus horas libres. Las aguas negras sirven para abono y riego y benefician tanto a los árboles como a los cultivos agrícolas. El valor del capital verde generado hasta ahora en el recinto militar de Saijpur se calcula en 284000 rupias, a razón de 10 rupias por árbol.

Los árboles han ejercido una influencia benéfica en la temperatura local. El comandante informa que la temperatura en el recinto militar es 3° menos que en otras zonas circundantes.

En la India, los diversos cuerpos militares y paramilitares son reservorios posibles de mano de obra. Las tierras que abarcan sus campamentos y las vecinas, especialmente las cuencas de los sistemas fluviales, ofrecen terrenos ideales para la plantación de árboles. Si a los disciplinados soldados de estas unidades se les facilitaran gratuitamente las plantitas y los conocimientos técnicos necesarios, se podrían plantar al año considerables extensiones, con poco gasto para el gobierno. Con el fin de incitar una competencia leal entre las diversas formaciones del ejército, se podrían conceder premios para los mejores trabajos de plantación.

Por cada hectárea que se planta, se crean empleos equivalentes a 150 a 500 días-hombre durante los tres primeros anos.

En los bosques de Dangs, Dharampur y Vyarat algunos grupos han practicado el cultivo nómada durante varios años, con graves daños para la fertilidad de la tierra. A su vez, la erosión y los deficientes métodos de labranza han reducido a estos campesinos a una pobreza absoluta. El Departamento de Bosques ha proyectado un plan especial para mejorar la suerte de esta población. Se presta a los habitantes de la zona ayuda técnica financiera y las tierras se plantan con teca y bambú y se explotan en turnos de 15 años. Durante este periodo, cuando están creciendo los árboles del aprovechamiento principal, los aldeanos reciben un subsidio equivalente a la ganancia media que obtienen al año con el cultivo agrícola y también otro empleo alternativo. El Departamento de Bosques cría las plantaciones y se ocupa de mantenerlas durante los tres primeros años. Después las plantaciones se confían al cuidado del propietario de la tierra que sigue percibiendo un subsidio anual. La madera obtenido de las operaciones de cuidado cultural se ofrece en primer lugar al propietario de la tierra para satisfacer sus necesidades bona fide y la madera sobrante se vende. Al cabo de 15 años, los árboles de teca y bambú están maduros para la explotación. Del producto de las ventas habrá que deducir el subsidio de subsistencia (sin interés) y el saldo se da al propietario de la tierra como renta suplementaria de su predio.

Este plan puede adoptarse, con las modificaciones debidas, en Arunachal, Meghalaya y Nagaland, donde el cultivo nómada que se practica extensamente está ocasionando la ruina de valiosos recursos de tierra y provocando problemas de medio ambiente.

La silvicultura social y el concepto de propiedad

Las plantas jóvenes necesitan cuidados y protección. A menos de que se las proteja durante por lo menos 4 a 5 años o hasta que se hallen bien establecidas, su desarrollo definitivo es dudoso. Las perspectivas de éxito aumentan con el crecimiento sano de las plantas. Cuanto mejores sean los cuidados iniciales, más pronto madurarán los árboles.

La protección de los árboles criados en virtud de los programas de silvicultura social plantea ciertos problemas. Uno de ellos es la propiedad o derechos de propiedad. El derecho de propiedad constituye un importante instrumento para estimular el interés propio. La silvicultura social abarca zonas donde la propiedad es mixta: pública, comunal y privada. La protección de cada zona plantada, en tierras públicas o comunales, dependerá de que el derecho de propiedad recaiga en individuos o en el conjunto de la población rural. Cuando se trata de fincas privadas, los derechos de propiedad están bien definidos y se refieren a individuos, pero en el caso de tierras públicas y comunales, la propiedad suele ser vaga. De ahí que la protección de los árboles plantados en estas zonas sea relativamente difícil.

Se puede lograr una protección eficaz de los árboles, especialmente en las plantaciones lineares al borde de los caminos, encargando de su cuidado a personas de la localidad, las cuales debieran ser partícipes de los beneficios obtenidos de los árboles bajo su protección. Cuando se trate de árboles frutales, de flor o de semilla, deberían recibir el producto anual gratuitamente o a un precio nominal, y, además, parte de los beneficios obtenidos con la venta de los árboles.

Como el concepto de propiedad despierta el interés personal representa un incentivo importante. En las zonas urbanas, esto puede lograrse organizando brigadas de protección, sociedades de amantes del árbol y nombrando guardias honorarios de los árboles. Sin embargo, en las zonas rurales es esencial que haya incentivos económicos del tipo descrito anteriormente. Este plan tal vez exija modificar algo los sistemas de tenencia de la tierra. Como es natural, para que este tipo de política tenga éxito habrá que dar la mayor publicidad posible al embellecimiento del paisaje y beneficios que se obtienen con la protección de los árboles.

El gobierno ha propuesto tres sistemas patrocinados centralmente en virtud de programas de silvicultura social: plantaciones mixtas en tierras propiedad de aldeas y departamentos de bosques, repoblación de los bosques degradados e integración de los programas de conservación de suelos y de aguas en la región del Himalaya. Estos tres planes ofrecen también grandes posibilidades de crear empleos para trabajadores no especializados de las zonas rurales.

En 1975-76, se plantaron con fines sociales 1500 ha y 1355 km en línea. La meta para 1977-78 abarcaba 6300 ha y 5400 km de plantación linear y para 197879 la superficie proyectada abarcaba 105000 ha y 3700 km de plantaciones lineares. Los programas de silvicultura social patrocinados centralmente durante el Quinto Plan se proponen cubrir 186500 ha y 10500 km de plantación linear.

Debido al rápido crecimiento demográfico y a la economía en desarrollo del país, resulta inevitable que en un futuro relativamente próximo se produzca la colonización parcial de tramos desperdigados de bosque reservado o protegido cercanos a zonas pobladas. Si bien no se dispone de datos exactos, se puede evaluar prudentemente que la pérdida cumulativa de bosques en la India asciende a unos 4136 millones de ha en los tres decenios posteriores a la independencia. Es, pues, una pérdida importante. El concepto de silvicultura social representa un remedio positivo para los problemas silvícolas del país.

Las tres categorías afines de bosques artificiales que se proponen, es decir las plantaciones en fincas agrícolas, en zonas rurales y en zonas urbanas, conducirán también al bienestar de la fauna. Contribuirán mucho a ampliar su hábitat, actualmente muy mermado dentro de los bosques reservados o protegidos.

Con los bosques artificiales también se aliviarán las cargas económicas que pesaban sobre los bosques reservados y protegidos. Por ejemplo, para acomodar el Proyecto Tigre se han acotado en la India extensas zonas de bosque alto, 499800 ha en total, y en ellas están prohibidos la corta de árboles y el pastoreo del ganado vacuno y se reservan para crear condiciones ideales para la subsistencia y la cría de tigres (Srivastava, 1979). Los cotos forestales tienen graves repercusiones económicas: conducen a la completa eliminación de ciertos privilegios como la extracción de leña, madera industrial, bambú, forraje y diversos productos y servicios forestales (pastoreo). La actual escasez de otras fuentes de suministros forestales y las demandas de una población en crecimiento demostrarían que no se puede fomentar la fauna a costo del hombre.

Para llevar a cabo ambos planes a la vez - la conservación de la fauna y la satisfacción de las demandas del hombre habrá que encontrar otras fuentes alternativas para mantener el ritmo del suministro. Evidentemente, la solución estriba en crear inmediatamente nuevos recursos forestales mediante planes de silvicultura social.

La cruzada emprendida por el movimiento de desobediencia civil CHIPKO contra la aorta de árboles es actualmente violenta en Tehri Garhwal, Uttar Pradesh, y probablemente limitará rigurosamente el alcance de la explotación forestal en las montañas. El CHIPKO es un movimiento contra la aorta de árboles emprendido por Sri Sunder Lal Bahuguna y Sri Chandi Prasad Bhatt en 1974. Su forma de actuar es algo teatral y entraña una interferencia física con las operaciones de aorta ya que los participantes se abrazan a los árboles marcados y condenados en un esfuerzo desesperado por salvarlos de los golpes letales del hachero. La ideología del CHIPKO propugna la suspensión inmediata de la aorta de árboles verdes en las montañas y cuencas hidrográficas. A pesar de su turbulenta génesis política y de su clamorosa actuación, sus ideales están justificados patrióticamente y su resonancia contribuye a centrar la atención en la crisis actual de la silvicultura de la India. La acción del CHIPKO influirá también probablemente en otras zonas del país que se enfrentan con idénticos problemas de desforestación.

El éxito de los programas de silvicultura social dependerá de la concesión repetida de ayuda financiera tanto por parte del gobierno central como de los Estados. Para obtener el pleno apoyo de la opinión pública es esencial una intensa propaganda a través de los medios de divulgación de masa. Para una decidida adopción de los programas en las tierras privadas/comunales, los incentivos económicos serán muy útiles. Entre otras cosas éstos pueden consistir en exenciones tributarias; reducción parcial o supresión de los impuestos sobre la riqueza y la renta; suministro gratuito o a un precio nominal de semillas y plantitas; concesión de subvenciones para la plantación de árboles; ayuda técnica; capacitación e instrucción sobre las tendencias del mercado, y organización de cooperativas forestales.

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Fuente : FAO.ORG

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