El mundo no está en crisis; Europa está en crisis", distinguió el economista Tomas Bulat. Según las últimas estimaciones, el mundo crecerá un 3 por ciento en 2012, apoyado por aumentos del 7-8 por ciento del PBI en China y en la India, a los que se agregan otros países de Oriente y de América latina.

 

 

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Estos incrementos compensarán las caídas del 7,6 por ciento de Grecia; del 1,6 por ciento de España, y de otros países europeos. Estos últimos sufren la crisis coyuntural del euro, pero también están afectados por una crisis estructural debido a su falta de crecimiento y al envejecimiento de su población, lo que determina que cada vez sea menor su participación en el Producto Bruto Interno (PBI) mundial.

 

Mientras tanto, los expertos pronostican que el PBI de China será mayor al de los Estados Unidos en 2022 y lo duplicará en 2033. La población de la India, a su vez, creció en 180 millones de habitantes en los últimos 10 años.

 

"El mundo cambió: antes EE.UU. o Europa estornudaban y eso repercutía fuertemente en la Argentina. Ahora eso no ocurre con la misma intensidad; hay que observar qué pasa en Oriente. Antes, el mundo era liderado por el consumo de los países ricos; ahora es conducido por la demanda de los países que dejan de ser pobres", diferenció Bulat, al hablar en el congreso de los CREA del sudeste bonaerense, que también consideró temas agrícolas, ganaderos y empresarios.

 

El orador recordó que la mejora del poder adquisitivo de la población china permitió un mayor consumo de alimentos, especialmente de carne. Esto generó un stock de 700 millones de cerdos y de 4200 millones de pollos.

 

La Argentina está en excelentes condiciones para abastecer esa demanda oriental de alimentos. "Es el noveno país del mundo por la extensión de su territorio y ocupa el puesto 42 en población", dijo Bulat. Para tener una comparación, Indonesia tiene 200 millones de habitantes en una superficie equivalente a la de la provincia de Buenos Aires.

 

"Tenemos gran cantidad de tierra y poca gente, lo que genera una gran capacidad exportable y la posibilidad de darles de comer a muchos individuos", resaltó el orador.

 

Los términos de intercambio también juegan a favor de la región: "El aumento de producción de soja de los últimos años coincidió con un consistente incremento de los precios", recordó. Y añadió que nuestro país "también tiene una importante cadena montañosa, fuente potencial de minerales, entre los que figura el litio, materia prima para las baterías". En síntesis: el frente externo no encierra problemas, con países de Oriente, de América del Sur y de África con economías en crecimiento, explicó el orador.

 

Situación interna compleja

 

No obstante, los indicadores de la economía argentina están dando señales de fatiga, según el economista. "Las cifras publicadas por el Indec muestran un crecimiento nulo de junio de 2011 contra junio del corriente año. Los índices de inflación de 2012 son mayores a los de 2011 y se ubican en segundo lugar en Sudamérica, caracterizando una situación de estanflación", definió Bulat.

 

La recaudación fiscal equivale al 42 por ciento del PBI contra el 30 por ciento histórico y afecta significativamente a los salarios, que son la principal fuente de recaudación. Como contrapartida, la ejecución presupuestaria es muy alta para atender subsidios, jubilaciones e importaciones de energía.

 

El elevado gasto público eliminó el superávit fiscal y obligó a una emisión monetaria del 35 por ciento anual, que inyecta 65.000 millones de pesos por año a la base monetaria, lo que explica la liquidez visible actual. También es negativa la evolución de las reservas, que pasaron de 49.500 millones en 2011 a 45.000 en 2012, y el tipo de cambio ya no es competitivo.

 

La suma de estos comportamientos lleva a Bulat a pensar que "el modelo se agotó". Su mantenimiento dependerá del rechazo que demuestren las clases bajas afectadas por la pérdida de poder adquisitivo y por el desempleo, y por el menoscabo de libertades de la clase media. "Si estos estratos sociales comienzan a mostrar fastidio, el modelo de alta inflación y dólar retrasado deberá cambiar, un proceso que probablemente no sea concretado por los actuales actores", conjeturó Bulat.

 

"La evolución de la economía, entonces, la determinará la política, la calle", concluyó el economista

Fuente: La Nación 20-10-12

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