Las personas y las empresas depositan su dinero en los bancos, motivadas por distintas razones: seguridad, consideran que sus fondos están más seguros en un banco que en sus cajas fuertes, para obtener una renta como alternativa a otro tipo de inversión, para defender sus activos monetarios -al menos, en parte- de la erosión inflacionaria o una combinación de todos ellos.

 

 

Los depósitos bancarios asumen diferentes modalidades definidas por los bancos centrales de cada país. En nuestro caso, el Banco Central de la República Argentina, mediante normas particulares los clasifica en depósitos de ahorro, cuenta sueldo, cuenta gratuita universal y especiales, depósitos e inversiones a plazo y cuenta corriente bancaria, estableciendo quiénes y bajo qué requisitos pueden ser titulares de aquellos, formas de retribución, plazos de imposición, garantías, etc[1]. Las variables y particularidades señaladas, con las adecuaciones pertinentes, son aplicables a depósitos bancarios constituidos en el exterior, independientemente de la denominación que asuman en cada país.

 

En el marco señalado, nos dedicaremos al encuadre impositivo resultante de la titularidad de depósitos bancarios en el país y en el exterior por parte de personas físicas e ideales, residentes y no residentes y de sus rendimientos.

 

Generalidades sobre los depósitos bancarios

Nuestro Banco Central regula minuciosamente los distintos tipos de depósitos. A los fines de nuestro estudio, los clasificaremos en dos grupos:

 

v      los que no originan un rendimiento: cuentas corrientes, sueldo, gratuita universal y especiales (cuentas corrientes sin chequera); y

v      los que originan un rendimiento: cajas de ahorro y a plazo.

 

En este último grupo, en lo que respecta a los depósitos a plazo, es dable destacar -ya que se verificaran disímiles consecuencias impositivas- las diferentes características que pueden presentar.

 

 

Depósitos a plazo fijo

Se trata de depósitos a un plazo determinado, con un mínimo de 30 días, y cuyos titulares pueden ser personas físicas o jurídicas, residentes o extranjeros. Pueden concertarse en pesos, dólares, euros, títulos valores públicos y privados, con una retribución pactada a una tasa fija o variable. Los depósitos a 365 días de plazo pueden ser ajustados por el CER (coeficiente de estabilización de referencia). Son transferibles por medio de endosos, en la medida en que hayan sido constituidos con esa modalidad.

 

Depósitos a plazo constante, con opción de cancelación anticipada, con opción de renovación por plazo determinado o con retribución variable

 

Consisten en depósitos con plazos mínimos de 90 o 180 días, que ofrecen posibilidades de cancelaciones anticipadas, renovaciones parciales y otras variantes. Una de estas, el depósito a plazo con retribución variable, consiste en establecer dicha retribución en función de la proporción que se concierte respecto de las variaciones positivas o negativas, que se registren en el precio de determinados activos o indicadores. Los activos y otros indicadores aceptados para determinar el rendimiento son: títulos públicos nacionales, títulos públicos extranjeros, índices bursátiles, productos básicos (oro, petróleo, trigo, maíz, soja y aceite de girasol). También pueden incluir una retribución a tasa fija. Moneda de constitución: dólares, libras, yenes, reales y euros. Sus titulares deben reunir las características de “inversores calificados”.[2]

 

DEPÓSITOS EN EL PAÍS

1. Impuesto a las ganancias

Personas físicas residentes

Las ganancias obtenidas en el país o en el exterior por personas físicas residentes quedan sometidas al impuesto, requiriéndose la existencia de habitualidad en el desarrollo de una actividad para quedar alcanzada por el tributo. De tal modo, quienes no realicen habitualmente inversiones en depósitos bancarios que originen una renta no resultarían responsables, en principio, del gravamen. Sin embargo, en este tipo de operaciones encontramos los elementos caracterizadores de las rentas denominadas de la segunda categoría, ya que cuenta con una fuente productora (el capital depositado o invertido) que genera un resultado en función del tiempo (interés, ajuste, retribución), quedando el rendimiento alcanzado por el impuesto [3] (3). No obstante, cabe introducir en nuestro análisis el artículo 20 de la ley del gravamen, toda vez que contiene exenciones respecto de intereses de depósitos bancarios, en los siguientes términos:

 

(Están exentos de este gravamen)

 

h) Los intereses originados por los siguientes depósitos efectuados en instituciones sujetas al régimen legal de entidades financieras:

1. Caja de ahorro.

2. Cuentas especiales de ahorro.

3. A plazo fijo.

4. Los depósitos de terceros u otras formas de captación de fondos del público conforme lo determine el Banco Central de la República Argentina en virtud de lo que establece la legislación respectiva.

Exclúyanse del párrafo anterior los intereses provenientes de depósitos con cláusula de ajuste.

Lo dispuesto precedentemente no obsta la plena vigencia de las leyes especiales que establecen exenciones de igual o mayor alcance.

 

La norma utiliza el término intereses como representativo del rendimiento obtenido por la colocación de un capital durante un período de tiempo, lo cual intuitivamente asociamos a una tasa de interés (fija o variable), cuando, en realidad, resultaría más adecuado utilizar la expresión retribución, de connotaciones más amplias y comprensiva no solo de una tasa, sino también de otros mecanismos que permitan establecer un modo de retribuir el capital invertido. Tal es el caso de los depósitos a plazo con retribución variable, donde esta puede pactarse en función de la proporción que se concierte respecto de las variaciones positivas o negativas, que se registren en el precio de determinados activos o indicadores (títulos públicos nacionales o extranjeros, índices bursátiles o commodities).

 

En suma, en nuestra opinión, la exención debe ser entendida como comprensiva de toda suma que sea el producto de la colocación de un capital y que represente un genuino rendimiento. Decimos genuino en el entendimiento de que los importes que impliquen “ajustes” del capital depositado no pueden reputarse como rendimiento, como, por ejemplo, la actualización del capital con cláusula de ajuste por el CER.

 

Respecto a este último tipo de depósitos, la exención excluye de sus alcances a los intereses provenientes de estos; no obstante, el ajuste del capital se encuentra eximido por calificar en la dispensa contenida en el inc. v) del mismo artículo 20 (actualizaciones de créditos de cualquier origen o naturaleza provenientes de un acuerdo expreso entre las partes). De tal modo, queda gravado el rendimiento real, neto de los efectos inflacionarios.

 

En cuanto al resultado de la cesión o transferencia de un depósito a plazo fijo o constante, en tanto no se verifique la habitualidad requerida, quedará al margen del tributo dado que implicará la desaparición de la fuente productora del rédito.

 

Personas ideales, explotaciones o empresas unipersonales residentes

 

Incluimos en esta categoría a las sociedades regulares e irregulares, asociaciones, fideicomisos, sucursales de empresas extranjeras, empresas unipersonales, etc., y cualquier otro ente distinto a una persona física o sucesión indivisa residente, constituidas o radicadas en territorio argentino (“sujetos empresa”) comprendidos en el Título VI de la ley del impuesto a las ganancias (LIG), es decir, alcanzados por las normas del ajuste por inflación impositivo.

Los intereses, retribuciones y/o ajustes del capital invertido constituyen resultados alcanzados por el impuesto, en razón de que no les resultan aplicables las exenciones comentadas en el punto anterior, por así disponerlo expresamente el inciso a) del artículo 97 de la LIG [4].

 

Régimen de retención del impuesto a las ganancias

 

El régimen general de retención del impuesto a las ganancias sobre pagos a residentes [RG (AFIP) 830], dispone su aplicación respecto a los conceptos indicados en su Anexo II, así como -en su caso- sus ajustes, intereses y actualizaciones, aclarando que estos serán considerados como parte integrante de las operaciones, excepto las indicadas en sus incisos a) y d), cuando estos estén originados en eventuales incumplimientos de dichas operaciones. El inciso a) citado refiere a intereses, cualesquiera sean su denominación, y su punto 1, específicamente, a aquellos originados en operaciones realizadas en o mediante entidades financieras sujetas al régimen de la ley 21526.

 

En definitiva, solamente los intereses o retribuciones de depósitos bancarios serán sometidos a retención  -cuando corresponda-, quedando al margen los ajustes o actualizaciones del capital invertido (p.ej., CER). La alícuota a aplicar es del 3% sobre el rendimiento, sin considerar ningún importe mínimo no sujeto a retención. Si los depósitos están constituidos en moneda extranjera, la retención se practicará en el mismo tipo de moneda, en tanto su cómputo por parte del depositario deberá efectuarse al tipo de cambio vendedor del Banco de la Nación Argentina del día anterior al vencimiento del depósito.

 

Va de suyo que no corresponderá aplicar la retención sobre los rendimientos de depósitos, cuyos titulares resulten exentos o no alcanzados por el impuesto a las ganancias (p.ej.: cooperativas, mutuales, fondos comunes de inversión abiertos, asociaciones, fundaciones, etc.).

 

Personas físicas e ideales no residentes

 

Los sujetos no residentes a los fines fiscales tributan el impuesto a las ganancias respecto de los beneficios provenientes de bienes situados, colocados o utilizados económicamente en nuestro país, por ende, los rendimientos de depósitos bancarios resultan materia imponible para el gravamen. El pago del impuesto se materializa mediante un régimen de retención en la fuente a cargo del pagador de la respectiva renta, en estos casos, las entidades financieras donde se constituyan los depósitos.

 

El régimen retentivo específico para beneficiarios del exterior (Título V, LIG) presume -sin admitir prueba en contrario- que constituye ganancia neta sujeta al impuesto, el 43% de los intereses originados en depósitos efectuados en las entidades regidas por la ley 21526 (bajo la supervisión del BCRA). Aplicando la alícuota del impuesto del 35% resulta una tasa efectiva de retención del 15,05% sobre el rendimiento o del 17,716% si se hace cargo del impuesto la entidad donde se realizó el depósito.

 

No obstante, los intereses se encontrarán exentos –y, por ende, no sujetos a retención-, cualquiera sea el titular de estos (persona física o empresa) en la medida en que el beneficiario del exterior aporte una constancia mediante la cual pueda demostrarse que no se producirá una transferencia de ingresos a fiscos extranjeros. En efecto, el artículo 21 de la ley dispone que la exención será procedente, en la medida en que no implique una transferencia de ingresos a fiscos extranjeros; en otras palabras, que los rendimientos por depósitos en entidades financieras locales no estén gravados en el país de domicilio o radicación del beneficiario. En términos generales, se trata de países de baja o nula tributación o de aquellos que no han adoptado el concepto de “renta mundial” para someter a impuestos a sus residentes y mantienen el criterio de “fuente” (alcanzar con tributos solamente los beneficios obtenidos en el país de residencia).

 

A tal fin, el beneficiario debe entregar a la entidad una constancia emitida por el Organismo Fiscal de su país o, en su defecto, un dictamen de un profesional independiente (p.ej.: contador o equivalente). En todos los casos, las firmas de los actuantes deben estar legalizadas por los organismos locales que corresponda y contar con visado consular e intervención del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de nuestro país. La legalización puede ser suplida aplicando el procedimiento conocido como Apostilla (o apostille), consistente en un método simplificado a través de la colocación de un sello y firma de la respectiva autoridad componente en el documento a legalizar, que resulta aplicable en los países que han adherido al Convenio de La Haya de 1961, entre los cuales se encuentra Argentina.

 

Las ajustes de capital -en general, actualizaciones de cualquier tipo y naturaleza pactadas entre las partes- se hallan exentas [art. 20, inc. v), LIG].

 

2. Casos especiales

- Fideicomisos

La ley 24441 clasifica a los contratos de fideicomiso en comunes u ordinarios y en financieros. En cuanto a su tratamiento frente al impuesto a las ganancias, todos ellos son sujetos, excepto aquellos donde el fiduciante reviste a su vez como beneficiario y califica como residente a los fines fiscales. En este último caso, el fiduciario queda obligado a determinar el resultado impositivo y asignarlo al fiduciante-beneficiario para que este lo incorpore a su propia declaración jurada de gravamen. A los fines de la determinación del impuesto se aplican  -en todos los casos- las disposiciones de la tercera categoría.

 

En ese marco, los rendimientos de depósitos bancarios obtenidos por fideicomisos de cualquier naturaleza -excepto en los casos de fiduciante-beneficiario- quedan alcanzados por el impuesto.

 

Una situación especial se presenta en los fideicomisos ordinarios, donde el fiduciante posee la calidad de beneficiario, ya sea persona física o ideal, residente. Según vimos, este tipo de fideicomiso no es sujeto del impuesto a las ganancias y, por consiguiente, resulta plenamente aplicable la exención contenida en el artículo 20 de la ley, ya que no rige la limitación a la misma que dispone el inciso a) del artículo 97 (sujetos alcanzados por las normas del “ajuste por inflación”).

 

- Fondos comunes de inversión

 

El artículo 1 de la ley 24083 distingue a los fondos comunes de inversión en dos tipos o clases: (i) los llamados fondos “abiertos” (primer párr.), cuyo patrimonio está integrado por: acciones con oferta pública, metales preciosos, divisas, derechos y obligaciones derivados de operaciones de futuro y opciones, instrumentos emitidos por entidades financieras, con una cantidad ilimitada de cuotapartes y (ii) los denominados “cerrados” (segundo párr.) con una cantidad máxima de cuotapartes, los cuales pueden tener objetos especiales de inversión e integrar su patrimonio con conjuntos homogéneos o análogos de bienes reales o personales, o derechos creditorios con garantías reales o sin ellas.

 

En tanto los primeros no son sujetos pasivos de ningún impuesto, los segundos están nombrados como tales en el impuesto a las ganancias [art. 69, inc. a), pto. 7]; es decir, tienen el mismo tratamiento que una sociedad (“sujeto empresa”).

 

Ello implica, entonces, que los rendimientos de depósitos bancarios se encontrarán exentos o no alcanzados por el impuesto a las ganancias para los fondos comunes de inversión “abiertos” y gravados para los “cerrados”.

 

- Mutuales

Las asociaciones mutualistas se rigen en cuanto a su constitución por las disposiciones de ley 20321, en tanto sus actividades son reguladas y controladas por el INAES (Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social). La citada establece la exención en el orden nacional de todo impuesto, tasa o contribución de mejoras en relación a sus bienes y por sus actos (art. 29); en consecuencia, los rendimientos de depósitos bancarios que obtengan no están alcanzados por el impuesto a las ganancias.

 

Si bien el presente trabajo apunta a desglosar el tratamiento impositivo respecto a los depósitos bancarios, es dable mencionar la situación particular que se presenta con relación a los depósitos que se constituyan en las mutuales. Para el desarrollo de sus fines, ciertas mutuales, por ejemplo el otorgamiento de ayudas económicas a sus socios -préstamos-, están autorizadas a tomar depósitos de su masa de asociados, ya sea en forma de cajas de ahorro o a plazo fijo, estableciendo una retribución. Dicha retribución es declarada exenta del impuesto a las ganancias por el artículo citado en el párrafo precedente.

 

3. Impuesto a los débitos y créditos en cuentas bancarias

 

Como es sabido, el impuesto creado por la ley 25413 alcanza -entre otros hechos imponibles- a los débitos y créditos en cuentas bancarias de cualquier naturaleza, excepto las cajas de ahorro.

 

La constitución de un depósito a plazo mediante débito en una cuenta corriente en la misma entidad financiera donde se encuentra abierta la misma se halla exento siempre que al vencimiento del plazo de imposición se acredite en la misma u otra cuenta corriente del mismo titular. El respectivo crédito también goza de la exención [art. 10, inc. b), D. 380/2001].

 

El “traslado” del depósito a plazo fijo de una entidad financiera a otra no generará el impuesto. En efecto, a tal fin, bastará con entregar el certificado -previo a su vencimiento- a la nueva entidad, la cual efectuará la “cobranza” de este en la Cámara Compensadora y constituirá un plazo fijo con su producido. Dicha gestión de cobranza está excluida del tributo [art. 3, inc. b), pto. 4, D. 380/2001]. En nuestra opinión, tal operación no invalida la aplicación de la exención comentada en el párrafo anterior, siempre que al vencimiento del depósito se acredite en una cuenta corriente de su titular.

 

Otro tema a considerar es el referido a la denominada cuenta corriente especial, regulada por el BCRA mediante comunicación 3250, cuya característica distintiva de una cuenta corriente común está dada por no contar con chequera; es decir, los débitos se generan por medio de instrucciones a la entidad financiera. Su tratamiento frente al impuesto es idéntico al correspondiente a una cuenta corriente común, excepto que su titularidad pertenezca a personas jurídicas del exterior y sea utilizada para la realización de inversiones financieras en el país, en cuyo caso, los débitos y créditos de esta se encuentran exentos [art. 10, inc. s), D. 380/2001]. En este caso, entonces, el débito por la constitución de un depósito a plazo quedará exento sin necesidad de cumplir ninguna otra condición o requisito.

 

4. Impuesto sobre los bienes personales

 

Los depósitos en pesos y moneda extranjera constituidos en las entidades financieras regidas por la ley 21526, a plazo fijo, en cajas de ahorro u otras formas de captación de fondos de acuerdo a lo que determine el BCRA, existentes al 31 de diciembre de cada año, gozan de exención en este impuesto [art. 21, inc. h), de la ley del tributo]. No están incluidos en la dispensa los saldos en cuentas corrientes bancarias.

Las mismas exenciones son aplicables para sujetos no residentes.

 

5. Impuesto a la ganancia mínima presunta

Los depósitos bancarios integran el activo sometido al gravamen. En cuanto a su valuación, los constituidos en moneda argentina, por su valor a la fecha de cierre de cada ejercicio, incluyendo los intereses devengados a dicha fecha [art. 4, inc. e), L. IGMP]. Respecto a los nominados en moneda extranjera, al último valor de cotización al cierre del ejercicio, tipo comprador del Banco de la Nación Argentina [art. 4, inc. d), L. IGMP].

 

6. Impuesto al valor agregado

La ley del gravamen dispone la exención de una serie de colocaciones y prestaciones financieras, entre las cuales se encuentran los depósitos en efectivo en moneda nacional o extranjera en sus diversas formas efectuados en instituciones regidas por la ley 21526 [art. 7, inc. h), pto. 16.1, L. IVA]. El decreto reglamentario, por su parte, complementa esta norma al disponer que solo comprende a aquellos depósitos por el cual el depositante recibe la correspondiente retribución, haciéndose extensiva la exención a los gastos y costos relacionadas con estos (art. 35, DR). En otras palabras, los intereses de depósitos a plazo fijo o continuo, los intereses de cajas de ahorro y las comisiones de estas (por mantenimiento, por extractos, utilización de cajeros automáticos, etc.) están amparados por la exención comentada. 

 

7. Impuesto sobre los ingresos brutos

 

En términos generales, los Códigos Fiscales provinciales, con algunos matices en su redacción, consagran la exención de los intereses y actualizaciones obtenidos por depósitos a plazo fijo en moneda nacional o extranjera, por operaciones de cajas de ahorro o cuentas corrientes remuneradas, cualquiera sea el depositante, incluso los no residentes.

 

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires y la Provincia de Tucumán limitan el goce de tal exención a personas físicas y sucesiones indivisas, sin precisar si se trata de residentes o no. En ese entendimiento, cabe concluir que los rendimientos de las operaciones señaladas en el párrafo precedente quedan sometidos al impuesto cuando son obtenidos por sujetos-empresa, tanto residentes como no residentes. Sin embargo, en este último caso (sujetos no residentes), la gravabilidad es inoperante, atento a que no existe ningún régimen retentivo que resulte aplicable a este tipo de operaciones. En la Provincia de San Luis se encuentran gravados y en la de Río Negro, solamente están gravados si el titular es una sociedad obligada a estar inscripta en la Inspección de Personas Jurídicas.

 

DEPÓSITOS EN EL EXTERIOR

 

Tal como adelantamos precedentemente, los depósitos bancarios constituidos en el exterior, en sus distintas variables, no difieren sustancialmente de los depósitos en nuestro país, en cuanto sus características y regulación son dispuestas por los diferentes bancos centrales u organismos equivalentes. En algunos países, los rendimientos obtenidos por extranjeros están alcanzados por impuestos -vía regímenes de retención-, en tanto en otros están exentos en función del tiempo de la imposición o si el capital se ajusta o no en función del algún método o unidad de medida que refleje la variación inflacionaria, etc. Los depósitos pueden constituirse  -igual que en nuestro país- en la moneda local o en moneda extranjera.

 

1. Impuesto a las ganancias

 

Como es sabido, las personas físicas y las ideales residentes, a los fines fiscales en nuestro país, deben incluir en su declaración jurada anual las ganancias de fuente argentina y de fuente extranjera (art. 2, LIG). Los rendimientos originados en depósitos bancarios constituidos en entidades bancarias o financieras del exterior, califican como provenientes de fuente extranjera y, por lo tanto, les resultarán de aplicación las disposiciones especiales para estas.

 

Personas físicas residentes

Los rendimientos se verán incididos por el gravamen en el momento de su percepción. Recordamos que las exenciones que gozan las personas físicas residentes respecto a los rendimientos de depósitos bancarios solo proceden si tales depósitos se encuentran constituidos en entidades financieras regidas por la ley 21526, es decir, entidades autorizadas a operar en territorio argentino.

 

Atento a que los rendimientos aludidos se consideran de segunda categoría, su imputación debe efectuarse en el momento de su percepción, convirtiéndolos a moneda argentina a aquella fecha, según la cotización del Banco de la Nación Argentina. Las diferencias de cambio que pudieran originarse respecto al capital depositado quedan al margen del impuesto.

 

Personas ideales, explotaciones o empresas unipersonales residentes

 

Las ganancias de los sujetos-empresa se imputan en función de su devengamiento, por tanto, los rendimientos de depósitos bancarios deben reconocerse atendiendo a dicho principio. Sin perjuicio de ello, si aquellos tributan en el exterior por vía de retención en la fuente con carácter de pago único y definitivo en el momento de su acreditación o pago, podrán imputarse considerando ese momento. Cuando se adopte esta opción deberá aplicarse a todas las ganancias sujetas a la modalidad de pago que la autoriza y deberá mantenerse, como mínimo, durante un período que abarque CINCO (5) ejercicios anuales [art. 133, inc. c), LIG]. De acuerdo al método de imputación que se utilice, los resultados deben determinarse en moneda argentina convirtiendo las ganancias a las fechas de devengamiento o percepción, según la cotización del Banco de la Nación Argentina [arts. 132 y 158, LIG].

 

En cuanto a las diferencias de cambio originadas por la tenencia en el exterior de los capitales invertidos en depósitos bancarios, estas se computarán en la determinación del resultado impositivo en el momento de ingreso de las divisas al país o su disposición de cualquier otra manera (art. 158, tercer párr., LIG).

 

Cuando corresponda, contra el impuesto a las ganancias resultante de la incorporación de tales resultados podrá imputarse el crédito por impuestos análogos efectivamente pagados en el exterior, en las formas y condiciones previstas reglamentariamente.

 

2. Impuesto sobre los bienes personales

 

Los depósitos bancarios quedan alcanzados por el gravamen, incluidos los intereses y ajustes devengados al 31 de diciembre de cada año por su valor a esa fecha [art. 23, inc. b)]. Para la conversión a moneda nacional se aplicará el valor de cotización, tipo comprador, del Banco de la Nación Argentina de la moneda extranjera de que se trate al último día hábil anterior al 31 de diciembre de cada año.

 

3. Impuesto a la ganancia mínima presunta

 

Los depósitos en instituciones bancarias del exterior forman parte del activo computable a los fines del impuesto. La ley del gravamen prevé pautas especiales respecto al carácter permanente en el exterior de tales depósitos cuando hayan tenido origen en remesas efectuadas desde el país [art. 8, inc. g)]. Deben incluirse los intereses y ajustes devengados hasta la fecha de cierre del ejercicio al valor a esa fecha [art. 9, inc. b)]. Para la conversión a moneda nacional se aplica el valor de cotización, tipo comprador del Banco de la Nación Argentina, de la moneda extranjera de que se trate a la fecha de cierre del ejercicio. Cuando se paguen impuestos similares en el exterior pueden computarse como pagos a cuenta en los términos que señala la ley.[5]

 

 

4. Impuesto sobre los ingresos brutos

Los rendimientos de depósitos bancarios están excluidos de este impuesto, toda vez que el gravamen es aplicable en tanto al desarrollo de actividades y la obtención de ingresos se efectúe dentro del territorio de cada jurisdicción provincial y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (principio de territorialidad). El hecho que los depósitos en el exterior puedan haber tenido como origen remesas desde el país no altera la condición de fuente extranjera de sus rendimientos.


Buenos Aires, 13 de Septiembre de 2012

 


[1] Las características particulares de cada tipo de depósito pueden consultarse en http://www.bcra.gov.ar  “Normativa”, “Textos ordenados”, “Depósitos de ahorro, cuenta sueldo, cuenta gratuita universal y especiales”, “Reglamentación de la cuenta corriente bancaria” y “Depósitos e inversiones a plazo”

[2] Se consideran inversores calificados a: los gobiernos Nacional, provinciales y municipales y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, los fondos comunes de inversión y los fideicomisos financieros regidos por el art. 19, L. 24441; las sociedades por acciones y de responsabilidad limitada, cooperativas, entidades mutuales, obras sociales, asociaciones civiles, fundaciones, asociaciones profesionales de trabajadores con personería gremial: las personas físicas con domicilio real en el país, que concierten imposiciones a plazo en las modalidades admitidas o en caja de ahorros u operaciones de pases pasivos o aceptaciones por importes no inferiores a $ 400.000 y las personas jurídicas constituidas en el exterior y personas físicas con domicilio real fuera del país

[3] LIG (parte pertinente): “Art. 45 - En tanto no corresponda incluirlas en el artículo 49 de esta ley, constituyen ganancias de la segunda categoría: a) La renta de títulos, cédulas, bonos, letras de tesorería, debentures, cauciones o créditos en dinero o valores privilegiados o quirografarios, consten o no en escritura pública, y toda suma que sea el producto de la colocación del capital, cualquiera sea su denominación o forma de pago

[4]Art. 97 - Los responsables que, conforme lo previsto en el presente Título, deban practicar el ajuste por inflación quedarán, asimismo, sujetos a las siguientes disposiciones: a) No les serán de aplicación las exenciones establecidas en los incisos h), k) y v), del artículo 20
Cabe recordar que el mecanismo de “ajuste por inflación” previsto en el Título VI de la ley -hoy suspendido en su aplicación por el art. 39, L. 24073 (desde marzo de 1992)- se paliaba en parte los efectos inflacionarios sobre los resultados impositivos y los activos monetarios -como los depósitos sin cláusulas de ajuste- formaban parte del activo “actualizable”. En ese marco tenía sentido no conceder exenciones a las rentas de los depósitos bancarios ya que estas quedaban prácticamente neutralizadas. Sin embargo, a partir de la no aplicación del ajuste, los rendimientos aludidos se gravan nominalmente y en función de la diferencia entre la tasa de interés y la de inflación, en tanto la segunda sea mayor, no solo se tributará impuesto sobre rendimientos ficticios sino que, además, se licuará el capital depositado

[5] Al respecto, la ley dispone: “Art. 15 - Cuando los contribuyentes de este impuesto sean titulares de bienes gravados situados con carácter permanente en el exterior, por los cuales se hubieran pagado tributos de características similares al presente que consideren como base imponible el patrimonio o el activo en forma global, de acuerdo con lo que al respecto establezca la reglamentación, podrán computar como pago a cuenta los importes abonados por dichos tributos hasta el incremento de la obligación fiscal originado por la incorporación de los citados bienes del exterior

Fuente: Estudio Osvaldo H. Soler  

Estudio AGML : Estudio Contable Impositivo

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